Aunque nunca jamás importa lo que diga o no el eterno alegón Andrés Chadwick, el primo de Sebastian Piñera hoy da pistas hasta que nivel puede llegar la ambición por ‘ganar plata’ en su familia: “acá estamos hablando de una inversion a través de un fondo de inversiones de una familia, que no necesita de ningún gobierno para poder ganar plata o hacer mas recursos, porque se ha hecho y se ha creado, a través de distintas empresas, fuera de todo gobierno”.
Si no quedaba claro, Chadwick insiste: ”Antes de ser Presidente de la República, Piñera ha tenido un éxito muy importante en su actividad empresarial, el ex presidente Piñera no necesita de ningún gobierno para ganar plata".
O sea, Piñera es una suerte de mago de las $$$, no necesita y jamás NUNCA ha necesitado un gobierno para hacerse rico ni menos MUY rico. El problema de esta hipótesis tan oportuna es que -en términos globales- no hay chilenito MUY rico que no haya hecho mala fortuna sin un gobierno de su predilección.
La economía de Chile lleva casi dos siglos ‘haciendo ricos’ a costa del erario nacional. Son las reglas de juego. Las pillerías desatadas entre gobierno y empresarios han sido pan de cada día, donde un lote ROBA y otro COBRA y a lo más, usan recursos nacionales cómo su propio patio. Una cuestión que todo transeúnte en Chile sabe.
Pero dejemos de lado eso de ‘GANAR PLATA’ (que en Chile es un concepto que se hace pero no se menciona por la alta alcurnia) o que tal “éxito muy importante” comenzó cuando Piñera andaba prófugo por su asalto al Banco de Talca en la década de los 70 y lo genial que resultaba que su hermano (Pepe) fuese funcionario de la dictadura cívico-militar chilena (además de escribirle la tesis de su doctorado pero eso es tema de otro posteo) porque Piñera - gran ejemplo de esa clase media baja pujante, aspiracional y hambrienta- hace carne una nueva categoría del empresario, ya no solamente tirado a picante sino, también, anti patriótico.
Obviamente, hay otros (MUCHOS) pero por ahora los que no ‘GANAN PLATA’ pillamos a Piñera.
Una cosa es ‘invertir’ sin riesgo alguno con información privilegiada (término elegante de denominar todo aquello ‘firmemente dateado’) pero otra es, apostar y usufructuar en contra del propio país siendo Presidente de la Republica, -quizás- la traición más vil.
El caso Exalmar, los negocios del expresidente en el mar peruano mientras gobernó y entretanto se desarrollaba el juicio en La Haya por los límites marítimos con el vecino país (proceso que terminó con la sentencia que adjudicó más de 50 mil kilómetros cuadrados de mar chileno a Perú el 27 de enero de 2014) muestra que factiblemente Piñera apostó en contra de Chile y a favor de su bolsillo.
Inexplicablemente, Piñera lleva meses sin entregar sus mails que, según el mismo Piñera, prueban su inocencia y absoluta ignorancia sobre los negocios en Peru. En cambio, y poco valiente, manda a su hijo -magnate por derecho de regalo de paquete de acciones de su papi- a declarar que sólo existe un solo mail y ese llegó a su WhatsApp por casualidad y que tampoco sabe algo sobre el asunto.
Pero eso no es cierto. Aquí nos aparece otro Sebastian que miente:
En un largo informe, el analista de la empresa de la familia Piñera explica porque no le tinca el negocio en Peru. Y no es porque sea peruano sino porque estaría “expuesto a cambio de regulaciones y al fenómeno del niño”.
Más allá de que queda hiperconfirmado que Piñera es un simple pillo anti-patriótico, y que ya avisamos en 2010 en este blog que Piñera haría esto, el asunto EXALMAR pone en duda la estrategia piñerista en La Haya, donde se suponía que el gobierno DEFENDIA los intereses de Chile y no solo de Piñera, su familia y amigos.












