Mucho antes de que dejara el trágico rol de ser tanto el "no-candidato presidencial" del Partido Socialista como secretario general de la OEA (quedándose con la OEA) Jose Miguel Insulza le aseguraba a medio mundo sus habilidades negociadoras. Sin embargo, en los últimos meses y ahora que se acerca la Cumbre de las Américas, con visita del Presidente Barack Obama incluída, intensificó su difusión al agregar el famoso tema de Cuba.
En sendas de entrevistas, Insulza ha repetido sus ganas de ser el hombre que lidera "las conversaciones" entre EEUU y Cuba y que, dada su condición excepcional, promete que puede jugar un papel muy relevante para que "Cuba vuelva a la OEA".
Hay un solo y pequeño problema. Cuba no quiere "volver a la OEA" y eso lo sabe Insulza desde que Raul Castro se lo dijo cuando se toparon en Salvador de Bahía (diciembre, 2008).
En el hemisferio se mira con sospecha el 'one man show' del secretario.
Cada uno por su lado, y con sus propias 'agendas cubanas', Brazil y Venezuela presionan para que EEUU termine con su odioso embargo. Un embargo que curiosamente le entrega más de 2000 millones de dólares anuales EEUU al exportar mayoritariamente productos agrícolas a la isla.
Cuba, en cambio, no le vende nada a EEUU. Le está prohibido. Además, debe soportar que EEUU "arriende" la base de Guatánamo. Datos que no se mencionan por ninguna parte y menos en la pelea tras bambalinas -de forma diplomática, of course- sobre quién es dueño de la batuta cubana.
Pero las presiones, por parte de los paises latinoamericanos, y el apoyo a Cuba casi natural de los paises caribeños, ha hecho que la Cumbre de las Américas se entienda como una herramienta oportuna para Washington DC.
Sin decir diciendo, EEUU podrá exponer su buena voluntad, de que están dispuestos a evaluar el embargo. Un embargo, como dijimos, que ya entrega suculentas ganancias para los exportadores. Claro, tamaña voluntad viene con condiciones.
Incomprensiblemente, el gobierno de Obama le ha dado un peso desmesurado a la Cumbre. Una Cumbre que fue creada para generar un ALCA regional en 1994 pero que ahora, con tantos tratados de libre comercio bilaterales, no tiene mucha razón de existir.
Y quizás se deba a una confusión.
La Cumbre no es la OEA. Es una reunión que incluye no solo a los paises miembros de la OEA sino también lo que se llama (con no poca ambigüedad) 'sistema interamericano', que no es más que el BID, PAHO y organizaciones parecidas. Es un espacio netamente comercial.
En stricto rigor, el foro político es la OEA misma donde Cuba sigue siendo miembro. Un miembro expulsado en 1962, décadas antes de la Carta Democrática de la cual tanto se habla (firmada por la mañana el 11 de septiembre de 2001 en forma flash).
Detrás de todo esto -además de los intereses comerciales y financieros que existen al mirar un mercado en potencia de 11 millones de cubanos tan cerca de Florida y Texas- polula la idea de llevar un asunto BILATERAL a un espacio MULTILATERAL.
El primer paso -para que un problema entre dos paises fuese monitoreado por el resto de la región- fue y es el 'impasse' entre Ecuador y Colombia. Drama que comenzó después del ataque militar aereo colombiano que vulneró la soberanía de Ecuador.
Hasta ahora, la mediación de la OEA y su secretario general ha sido un fracaso ya que los dos paises han logrado más en conversaciones privadas que a través de la OEA. Quizás sea porque desde las entrañas de la OEA misma, opera la justificación política del Plan Colombia, llamada MAPP. O tal vez, porque no hay dedos para el piano y la OEA no es tan relevante como se nos hace creer.
Aunque existen versiones contradictorias sobre las reales intenciones de Cuba (Insulza dijo que Raul Castro le aseguró que quería volver a la OEA mientras los cubanos indican lo contrario), con el texto-bomba de Fidel Castro nos queda más claro:
"Insulza afirma que para entrar en la OEA, Cuba tiene primero que ser aceptada por la institución. Él sabe que nosotros no queremos ni siquiera escuchar el infame nombre de esa institución. No ha prestado un solo servicio a nuestros pueblos; es la encarnación de la traición. Si se suman todas las acciones agresivas de las que fue cómplice, estas alcanzan cientos de miles de vidas y acumulan decenas de años sangrientos. Su reunión será un campo de batalla, que pondrá en situación embarazosa a muchos gobiernos. Que no se diga, sin embargo, que Cuba lanzó la primera piedra. Nos ofende incluso, al suponer que estamos deseosos de ingresar en la OEA. El tren ha pasado hace rato, e Insulza no se ha enterado todavía."
Habría que esperar y ver si se escucha a los cubanos en Washington DC, o a la OEA (institución que es financiada con los impuestos de todos los 'americanos' de las Américas). Sabemos que el pisco y el ron es una mezcla rara y poco digerible. Y el asunto cubano pertenece a Cuba y solo Cuba.