1.7.08

LA TORTURA DE LA BUROCRACIA

No se sorprendan que, en algunos casos, la tortura puede ser todo un tema filosófico y que curiosamente, aunque en Chile tengamos más que un experto en el tema, parece que en EEUU hay un déficit de tecnócratas especialistas en tortura.

Puede que sea por la declaración del Presidente Lincoln en 1863 que “las necesidades militares no admiten crueldad” o por falta de creatividad que solo una teleserie como ‘24’ podía pautear.

Aburrido de que los detenidos en Guantánamo no soltaran la pepa más rápido, un frustrado Rumsfeld mandó (en 2002) a su más preciado abogado para que diera cátedra a los militares en eso de recolección de información expedita.

Para paliar tanta burocracia legal, el leguleyo de la plana mayor recomendó, mediante una larga lista, algunas técnicas bien básicas; situaciones estresantes como estar parados por horas y horas sin moverse, privar de luz en los encierros, simular ataques con perros, desnudez forzada y cosas parecidas sin olvidar las capuchas negras. También incluía el famoso ‘waterboarding’ que no es más que la submersión bajo el agua, estilo ahogamiento inducido. En una de las tantas reuniones, William Jim Haynes Segundo señaló (con no poca sutileza) que el concepto legal de “tortura está basicamente sujeta a la percepción” de cada uno y, recalcando lo obvio, advertió que “si el detenido muere, lo estás haciendo mal”.

En ese momento, la decisión del gobierno del presidente Bush de meter a la Convención de Ginebra (que prohibe la tortura y el tratamiento humillante y denigrante) en un cajón, ya estaba en marcha. Para asegurar el éxito, Bush se dió una licencia poética declarando a los cuatro vientos que EEUU simplemente “no tortura” y que los detenidos iban a ser tratado “con humanidad”.

Según cuentan los testigos en el Senado de EEUU -en dos días de audiencia especial-, la impaciencia del Pentágono generó una colaboración de lo más fecunda. Para refinar las “técnicas de interrogación” tanto la CIA como el Pentágono complementaban sus conocimientos consultando la modalidad revertida del entrenamiento de soldados de élite. Más conocido como el SERE (Survival, Evasión, Resistance & Escape), los soldados se someten a todo tipo de tratamiento que podría utilizarse por parte de militares enemigos que no respetan la Convención de Ginebra. Es decir, son entrenados a soportar a ser torturados.

Además, la CIA apoyaba con su experiencia en ‘sacar información’. Por ejemplo, el abogado de la CIA Jonathan Fredman, alegremente aportaba que eso de asfixiar a alguien era algo bien oportuno “porque el sistema linfático reacciona como si estuvieras ahogandote aunque tu cuerpo no para de funcionar” y que es “muy efectivo reconocer las fobias de cada detenido, y usarlas”.

Conociendo la disciplina militar se intuye que los argumentos de ambas ramas no podían sino ser bastante convincentes. Aún así, los abogados de la Armada alegaron. En contra de su jefe Haynes y por ende, Rumsfeld, el principal abogado de la Armada Alberto Mora mandó un memoradum de 22 páginas en 2003 explicando las razones por la cuales las “técnicas de interrogación” eran ilegales, sin saber que existía una autorización oficial desde la Casa Blanca.

Nadie puede acusar al señor Mora de ser un izquierdoso. Mora se autodenomina ‘conservador’ y admirador ferviente de Reagan. Apoyó la invasión de Iraq y la guerra en contra del terrorismo. Hijo de una húngara y un cubano, su tierna infancia la vivió en Cuba aunque la familia dejó la isla con la toma de poder castrista.

Ante la audiencia del Senado, Mora acusó la soltura con la cual el gobierno de Bush ha utilizado los adjetivos “severo” y “mejorado” para denominar las técnicas de interrogación. Desde un punto de vista legal, Mora recalcó que no era más que un eufemismo y que basciamente se buscaba engañar al pueblo estadounidense.
Según Mora, el término correcto sería “cruél” y que hay una diferencia entre “torturar” y aplicar “crueldad” aunque no existe una separación moral entre ambos. Por eso mismo, y para que no exista un atajo legal, hay que prohibir la crueldad de una.

En el reciente informe de la organización mundial de médicos, Physicians for Human Rights, el general retirado del ejercito Antonio Taguba (fue el primero en investigar los abusos en la prisión Abu Ghraib) va más allá de la mera interpretación lingüistica. El informe usa evidencia médica de 11 detenidos y torturados por funcionarios de EEUU en Iraq, Afghanistán y Guantánamo. Taguba dice que “ya no hay duda sobre si acaso la actual administración cometió crímenes de guerra. La única pregunta que queda por ser respondida es si acaso aquellos que ordenaron el uso de tortura serán juzgados”.

Haynes también fue citado a la audiencia del Senado y se sometió -con gran esfuerzo- a dos horas de interrogación. Al ser preguntado si factiblemente instigó a los militares a torturar y lo autorizó, y si más encima creó la lista de técnicas, Haynes logró responder con 23 “no me acuerdo”, 22 “no recuerdo” y 11 simples “no sé”. Para no quedar tan mal defendió su inocencia con la siguiente frase: “son miles y miles de decisiones que hay que tomar cada día, esa era una más”. No eran pocos que soñaban con poder aplicarle la pauta de interrogación refinada al mismo Haynes.

Igual, Haynes no se notaba preocupado por su falta de memoria. Hoy en día, es uno de los abogados más importantes de la pertolera Chevron, la quinta empresa energética del mundo. Mora, en cambio, es el abogado jefe de la rama internacional de Wal-Mart.

A todas luces, queda claro que Chile de alguna manera hubiese podido ayudar en tal despelote burocrático. La salida legal, la de la amnistía suele ser mucho más provechosa aunque, claro, los puestos no son tan suculentos para los burócratas de la tortura criolla.

(La referencia a la teleserie ‘24’ es de Phillippe Sands y su libro “Torture Team: Rumsfeld's Memo and the Betrayal of American Values”).

Columna publicada en LA NACION (1 de julio de 2008).

5 comentarios:

DANIEL KOHEN dijo...

resulta impactante como para algunas personas torturar pasa por ser una decisión más del día, como si careciera de importancia por la velocidad con que se tomó una decisión. resulta mas impactante aún que la comunidad internacional, permita a un país por el hecho de ser grande, meterse en el bolsillo (lease pasarse por el culo)la convención de ginebra y los acuerdos mundiales a los que como especie se suponía habíamos llegado: matar= malo, alimentar a los mas débiles= bueno, torturar = malo, cuidar los recursos naturales=bueno, hacer mierda el planeta= malo. Acaso Bush y sus amiguis no vieron plaza sésamo??

salu2
DanielKohen

Ignace / micronauta dijo...

Interesante.

Me llama la atención que, paralelamente a que se esté hablando cada vez más de la similitud en desigualdad de ingresos y aspectos del tercermundista de EEUU, aparezcan textos como el tuyo que nos recuerdan lo emparentados que están estos dos países en el tema de los abusos a los derechos humanos. Pensé que te ibas a referir a la famosa Escuela de las Américas. Me gusta tu estilo informativo y con nombres reales, me habría gustado ver este artículo publicado en un medio de gran circulación.

Montserrat Nicolás dijo...

mr. kohen:
no. no vieron plaza sesamo. fueron criados por bacterias en el fondo de un baño público de la estación de tren.

Ignace:
Thnxs. Y claro que hay similitudes...demasiadas para enumerarlas...


saludines-

DELM dijo...

Siento que todos los argumentos posibles existentes en contra de las violaciones groseras contra los derechos humanos se han planteado y que todos los esfuerzos políticos se han hecho ya.

Hoy en día todos citan el acuerdo de ginebra, todos citan las experiencias pasadas -a Chile todavía le pica la costra en el tema, y sangra de vez en cuando-

Pero aun así, a pesar de todo, parece haber gente desconectada de la realidad que los rodea, sumidos en un mundo propio y que no considera ninguno de los factores humanitarios que son consecuencia de sus decisiones o ambiciones.

Despreciable, patético y desesperanzador para la raza humana.

Cimero dijo...

Monserrat,
Gracias por la columna. Te cuento que en una conversa con un gringo al que considero bastante liberal y "latino" para los estandares gringos, me dijo en un momento: "pero nosotros al menos respetamos lso derechos humanos". Creo que que le respondi: 'bullshit!'. Al otro dia me sentia un poco mal por haberlo tratado asi, pero despues de leer tu articulo se ha esfumado gran parte de la culpa.
saludos