22.11.05

Me caes mal

En un bar -que ostenta el mejor pisco sour a la peruana (tres gotas de Angostura) de Washington, mezclado por un venezolano - y avistando al Arturo Valenzuela (cie.poli. de Georgetown) me declare en huelga con el presi Lagos. Bueno, tras unos tres piscos cualquier cosa. La razón era nada menos el estreno del documental ‘Salvador Allende’de P.Guzman. Y como buenos compatriotas, correspondía el traguito y la conversa subsiguiente. Algunos lucian los ojos hinchados (se lloraron la película entera) mientras otros, choqueados en pleno asombro. Lo que más llamó la atención fueron los luchadores abuelitos que recordaban sin arrepentimientos esos tiempos, lo que llevó a preguntarse por “¿donde se fue ese entusiasmo del pueblo chileno?”. Es que no se sabía que en algún momento de la prehistoria, los ciudadanos fueron conmovidos a de veras ponerse los pantalones de un programa político. O sea, aquí en Washington D.C se sentía los aletazos de la historia.

Después de varios brindis, y un relato sobre la soberana estupidez de crear un zona geopolítica gris en Chile y Argentina (Pascua Lama/Veladero y Cerro Casale), la conversación luego se encarrilló hacia el ‘legado’ del presi Lagos. Felipe -un amor él-, me desafió a desenredar los argumentos de un supuesto legado. Pero no se si habrá un paquete enterito que se pueda entender como ‘legado’.

Desde un comienzo, la Concertación procuró operar ‘sin políticas’ exponiendo una arrogancia de querer quebrar la meta de la naciones modernas, de desechar las políticas públicas innecesarias. Y como fue, parece que todos los ámbitos del Estado son innecesarios. Dejar que el mercado maneje y regule la cosa, dijo unos de sus arquitectos, el ex ‘gordo’ Enrique Correa. La famosa ‘no-política’ de esa manera irrumpió en el escenario mundial. Pero, pero, se olvidó que tambien -aunque se alegue que no- es una “metapolítica”, la más grande de todas. Hasta el más tonto se da cuenta de eso porque es obvio que es una forma de hacer las cosas y darle valor. Ahora bien, el misterio profundo es por qué se eligió decir que no eran políticas, qué el Estado como que no estaba en la habitación de la sociedad, qué no se metía en asuntos del ciudadano, qué no era paternalista, qué ya estaba maduro el chileno para hacerse cargo de si mismo, de su vida, de sus edades, salud, educación, etc. Y fue bajo estas circunstancias que apareció -en la escena de King Lear-, nuestro gran profe presi Lagos. Bajo su mando benevolente, se crecería con igualdad. Hasta votos para los chilenos que residen en el exterior (que cada dia son más por culpa del éxodus de profesionales) tendrían derecho a sufragar. Ninguna de sus promesas se cumplieron. Es más, y lo más indignante, esos ‘pasos hacia la reconciliación’ (término prestado de la pos-2ª Guerra Mundial y de España pos-Franco) fueron pasos no hacia delante, hacia una solución, sino en círculos que digamolos con franqueza, hicieron que perdieramos tiempo. Y la vida es tiempo que pasa. En una sociedad donde el Estado se ha retirado a ser espectador, quedan solamente el derecho y el cumplimiento de la leyes. Es el marco, dentro del cual operarían las actividades del ser humano, incluyendo los negocios y los intercambios. ‘Dejar que los tribunales hagan su trabajo’ se ha escuchado interminablemente cómo si fuera un conjuro para una loción mágica que otorga seguridad a las empresas. ‘Nunca más en Chile’ promete estabilidad constante para las operaciones y las inversiones. Pero si preguntamos a los chilenos, qué tanto le creen a la justicia, la gran mayoria diría que nada, o hasta negativamente. Es que todo se soluciona en los pasillos. Ahora bien, esto tiene una explicación bastante simple. Lo único que se ha visto en la práctica -por parte del aparato estatal- ha sido su brazo judicial, lo que a su vez, ha dejado por el suelo la confianza de los chilenos. 17 años de gobierno Concerta no ha logrado equilibrar ni siquiera los problemas que prevalecen desde la dictadura. Y cuando alguien osa increpar al gobierno omnipotente se justifica su pasividad con que es asunto y culpa de nada menos que la dictadura. 17 años parece que quizás no es tanto. La revolución francesa, unos de los hitos más grandes de la historia moderna, duró 15 años (y que me aleguen los jacobinos). Ahora, repentinamente y según la agenda publicitaria acordada, justo antes de que Lagos deje su mandato, fijense que coincidencia, Pinochet sería condenado.

Trae a la memoria lo que Cervantes escribió -en la primera obra moderna-;“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme”. Cuantos lugares polvorientos tenemos apresados en nuestra memoria que no “queremos recordar”. Y después de todo, legado viene de la idea de traspasar sucesivamente una propiedad. Es algo que se entrega y por lo tanto, se recibe. Se basa y opera dentro de un marco que otorga la autoridad de la Ley. En latin, legatus era quien oficialmente había sido designado a ser el emisario de una sucesión. Asi pues, el legado de Lagos no es ni siquiera un legado sino meras consecuencias- que no se amparan en una autoridad del pasado sino en una revuelta de ‘no políticas’ en el presente- con resultados que solo podemos imaginarnos. Me pregunto: ¿Quienes estarán ahí para recibir esta cabeza de Medusa? Como ven, no es asunto filosófico, sino absolutamente práctico. Nos convertimos todos en piedras y polvo con la mirada del monstruo y escribiran, desde un lejano lugar, sobre eso que no quieren recordar…

1 comentario:

Daniela Reyes dijo...

Deberíamos tapizar el Ministerio de Relaciones exteriores, como hicieron los que viven en Austria, ocn cartas para ver si aunque sea por aburrimiento logramos un derecho minimo, que es al voto.
Flaca, hay que moverse y conseguir el derecho a voto... hay que joderlos con estampillas y cartas. Vamos a pensar que hacemos...¿resucitamos el duo dinamico y nos ponemos en esa onda?
Dani.