Por días, circuló el rumor que la agencia IMAGINACCION (de Enrique Correa) estaba contratada para lavar la imagen de la Iglesia Católica. "Noooo" decía una que otra. "Eso no es cierto" aseguraba otro mientras la mayoría ni se sorprendía. "No se espera menos de ése", señalaban.
Sabemos la responsabilidad que tiene y tuvo Correa en cortar ese pacto de la transición con los militares y civiles chilenos a fines de los 80, lo cual resultó en que en Chile exista 'la justicia en medida de lo posible' y figuren castas de ciudadanos especiales, intocables. Aprendimos, a punta de palos, que no todos somos iguales ante la Ley. Por eso mismo, un cura como Karadima, un empresario poderoso como B. Matte y una cadena de protectores pueden tapar los casos pedofílicos.
Matte (quien paga el abogado que defiende a Karadima) visitaba al fiscal que investigaba el caso pedofílico para darle sugerencias legales, sin imaginar que sería descubierto, cosa que lo lleva a llorar -un poco falso- por la prensa. "Fuí inapropiado" dijo Matte no sin antes, especular lo dificil que es eso de ostentar tanto poder y dinero.
Así, Correa hace sus rondas por las radios, dando su testimonio inter alia (filosofia de poca monta) y apuntando a que la Iglesia ha manejado mal su crisis interna y por ende, y logicamente, no sabe lo que hace (o sea, encubrir casos de pedofilia).
En entrevista con radio Duna, Correa sostuvo “este es un costo provocado por un giro que se hizo hace 15 años y que tiene que ver con dejar de lado los derechos humanos, la agenda social y puso en primer lugar la agenda valórica, moral. Fue un tránsito erróneo”La Igelsia, en el spin (chamullo) de Correa anda con la "alma herida" fíjense y no, encubriendo crímenes. Una suerte de 'mal de amores'...
Creemos -no estamos seguras- que debe ser unos de los primeros casos donde el mismo emprendedor PYME (Correa) gestiona una crisis social para luego, aconsejar los verdugos por un bolso de dólares.
Ya no queda duda que Correa asesora la Igelsia Católica ("la alma herida" suena a las "aldeas" de los campamentos de media aguas...) y tampoco de que su asesoría es de mala clase y calidad. Qué tan mala está a la vista: Karadima en un monasterio (un redux de Pinochet at home) y los clientes, por el suelo.
Y todo, por cuatro chauchas.

