18.11.13

ABOUT LAST NIGHT: ELECCIONES 2013

Después de una noche revoltosa pero poco fructífera en el departamento de la satisfacción, es justo y necesario recordar qué fue lo que pasó ayer y por qué. Para no repetir los errores, para no pisar el palito, nuevamente...
 En las elecciones Chile 2013 (versión primera vuelta) fue evidente que el complejo sobre el tamaño de la clásica Concerta superó la posible, pero nula, aceptación de la realidad. Y sabemos que ACEPTAR es el primer paso para AVANZAR.
Primero, fue una noche mala. Mala, mala, mala. Lo que pudo ser una orgía democrática, terminó siendo una convocatoria de 6.7 millones de personas. La invitación era para los/as 13 millones que hoy aguanta el padrón nuevo y eso, con todo el trago y mastique gratis (aka voto voluntario e inscripción automática). Votaron 1 millón de personas menos que antes, ahora que no están obligados a votar, y votaron tal como se esperaba, menos por Bachelet.

Segundo, ganar así, no se puede. Con apenas 3 millones de votos, Bachelet ni alcanza su votación en 2005 en primera vuelta de 3.2 millones de votos, y es obligada a ir a segunda vuelta, este 15 de Diciembre.

 La Concerta -rebautizada Nueva Mayoría aunque nadie le hace caso- escuchó los ancianos estrategas (y sus clones) de siempre, quienes - por supuesto- pecaron de prepotentes. Era que no. La ancien regime no tiene porque esmerarse con tanta experiencia acumulada en estos 20 años. Y para colmo, creen que pasarán desapercibidos y sin responsabilidad alguna.

Autocomplacientes, pensaron que la popularidad de Bachelet y su inevitabilidad como la próxima presidenta de Chile -agregando el despelote en la derecha- exponía una carrera corrida, un paseo por el parque, un día en la playa...

Con no poco desprecio y evitando hacerse cargo de la realidad, desplegaron la idea del 'triunfalismo'. Y apurados, querían además ganar en primer vuelta.

 Los golosos calculaban que la popularidad de la ex presi se repartiría por osmosis, entre los y las candidatos/as de su conglomerado, generando una avalancha en el Congreso, cuestión que evitaría, de esa manera, cualquier tipo de asambleismo para una nueva Constitución. Secuestrando la idea de una refundación de Chile, el debate se aseguraba operar unicamente dentro de 'la institucionalidad', concepto creado -claramente- como guiño a que en Chile, "las instituciones funcionan". Muy Portaliano cuando no Laguista.

El evidente triunfalismo justificó también el mudismo de Bachelet y el bizarro apego al centro-centro chileno (un espacio que está a la derecha de la derecha europea y primos morenos de la derecha gringa) y no una movida hacia la izquierda (cuestión que es lógica para cualquier ciudadano/a raso/a que haya transitado por Chile en los últimos años).

Qué el país entero marchó semanalmente por las calles durante 2011 y 2012, era una mera anécdota. No era necesario hablar y definirse a viva voz ni desafiar los mantenidos eternos de la SONAMI y SOFOFA.

Claro, se puede extraer de tamaña estrategia que tampoco importaba cuántos iban a la fiesta electoral. Si bien el nuevo padrón electoral, armado con la inscripción automática y el voto voluntario, genera pocos votos y un despliegue obsceno de propaganda, matematicamente era más cómodo con menos personas votando para ganar fácil con un 50% + 1 y obviar una segunda vuelta.

Pero no hay avalancha ni primera vuelta ganada.

No se logró los 2/3 para cambiar la Constitución ni tampoco los 3/5 para las reformas constitucionales. Y está en juego, los 4/7 para cambiar las leyes orgánicas. Y no podrán apelar a la ignorancia.
 En Chile, es fácil identificar los bloques de votos 'seguros' y tasar su comportamiento de ese voto duro, de esos que votan si o si por su equipo, y que van a todas, llueve o truene, obligados o no.

Si bien existen encuestas más y encuestas confiables menos, la proyección desde el comando Concerta fue siempre que 'muchos iban a votar'. Un mito que nació con La Primaria (la otra 'carrera corrida') ya que no hubo cabeza parlante que no repetía la falacia de que la primaria fue todo un éxito. Y eso, simplemente, no es cierto.

De los 3 millones de aperrados (tanto concerta como derecha-derecha) que votaron en la primaria, 800 mil pertenecen a la derecha-derecha militante, dejando 2.140 mil votos entre los 4 candidatos (Bachelet, Orrego, Gomez y Velasco). En esa ocasión, Bachelet logra 1.563 mil votos. O sea, fue la primera votación con el nuevo padrón de 13 millones la cual demostró que existe 23% aprox. de animosos en el país. Una cifra que para nada es un éxito. Es normal. Como en Chile hay pocos datos, podemos indicar que los obsesionados con primarias en EEUU tienen una participación usual de 20 a 25%.

 Y por mucho que se hable de lo nebuloso del voto voluntario, el comportamiento tradicional se mantiene hoy para todos, menos Bachelet. Por ejemplo, nuevamente se hace presente el voto díscolo de la izquierda. Un bloque que siempre se pasa en segunda vuelta al candidato/a Concerta y ocila entre 400 y 450 mil votos. En primera vuelta votan con entusiasmo por cualquier candidato/a que asegure sus credenciales izquierdistas pero luego se ordenan y votan por la Concerta (a su pesar y siempre, alegando). Y fíjense que es justamente el monto de los votos de ayer, de Claude (183 mil), Roxana (83 mil) y Sfeir (153 mil): 410 mil votos 'de rebeldía".

Por otro lado están los anti-sexo de la UDI, que forman un mínimo de 1.6 a 1.8 millones de votos. Fueron desenmascarados cuando Lavin sacó 1.7 millones en 2005. Y aquí también la cantidad de votos calzan con la tímida derrota de Matthei. Ayer, la Evelyn logra casi 1.7 millones de votos siendo una pésima candidata.

Entonces, ¿por qué Bachelet no logró la misma cantidad de 3.2 millones de votos de 2005, el piso mínimo que se pedía a una campaña que tenía todas las herramientas y favorables condiciones para ganar y ganar bien?

Esta vez no se puede culpar el 'fenómeno Marco'. Los 1.4 millones que votaron por Enriquez-Ominami en 2009 fue una alerta factible que ayer se repartieron casi por igual, entre Marco y Franco Parisi, cosa que cimenta que son votos que no volverán a la Concerta. Jamás.

Aunque polule harto animal curioso entre el zoológico votante de la Concerta, y aún con voto obligatorio, la decadencia de la Concerta es evidente. El mismo que en 1993 sacó 4.040 mil votos y 57% en primera vuelta de 1993, se adjudica meros 2 millones de votos en la primera vuelta de 2009 lo cual, evidentemente, fueron puro votos DC. Lagos sacó 3.683 mil en su segunda vuelta en 1999. Luego, Frei logra -perdiendo, eso si- 3.359 mil votos en la segunda vuelta de 2009, cifra que nos da una bolsa de votantes concerta, más o menos, convencidos.

El cuento corto es que -al menos- 350 mil de personas no fueron a votar por Bachelet ayer.

 No hay duda que Bachelet gana en diciembre. Cómo gana y por qué gana, será otra cosa.

La derecha logrará sumar unos 800 mil votos más (con suerte y harto empeño) ya que es novedad para nadie (y menos para la derecha misma) que Matthei es más odiada dentro de su propio mundo que afuera de él. Por cierto, es la candidata perfecta para perder -ojala para que se vaya para siempre, rezan- ante Bachelet. El puesto de mantener un rechazo histórico y constante de 35 a 40% lo disputa Matthei solo a Escalona (otro perdedor).

Y sería bueno recordar que con otra estrategia, una que realmente apuntaba hacia una Nueva Mayoría tomando en cuenta las exigencias de la sociedad actual, Bachelet hubiese logrado 4 millones de votos. Resultado que no solamente le hubiese dado la victoria en primera vuelta sino también, ese mandato político que la obligaba hacer todas esas cosas que nunca se hicieron en su presidencia anterior, como, por ejemplo, una Nueva Constitución.

4 comentarios:

Manu dijo...

La campaña de Bachelet y la concerta perdió toda chance de ser masiva y aglutinante en el momento exacto en que fracasó al acuerdo de las primarias para el congreso. Desde ahí el nombre "nueva mayoría" se transformó en un simple sarcasmo.

Montserrat Nicolás dijo...

puede ser manu...

Carlos Diaz Sassarini dijo...

Algunos datos, se compara votaciones obligatorias con voluntarias ...eso es mala base de comparación, Meo no fue factor de hecho bajo su votación de 20% a 10%
y su partido eligió solo a un diputado , las candidaturas extremas derrotadas Claude y Miranda , los jóvenes tanto con voto obligatorio como voluntario no votan, no es un fenómeno nuevo, la novedad son los lideres de la calle que pasaron al parlamento Camila Vallejo Karol Cariola Ivan Fuentes todos del pacto Nueva Mayoria Jackson fue por omision y Boric el único que fue por fuera el sale por el regionalismo no por su anarquismo , por ultimo los chilenos en el extranjero votaron por MB ¿ los van a tratar de vendidos ? creo que no es bueno el fanatismo ultron Jackson Vallejo Cariola muestran el camino menos fanatismo y mas pragmatismo para conseguir los objetivos , los peores enemigos politicos de Allende fueron los ultrones de la VOP y el MIR ¿ repetimos la historia ?

Unknown dijo...

en un país azotado por una política que premia el lucro, el egoismo y avasalla con un consumismo desarticulador de la más elemental ética social, que vaya gente a votar es un "acto subversivo". Por eso, la abstención en un sistema binominal con voto voluntario, es una expresión del alejamiento del sistema político de la sociedad.
El voto en una sociedad democrática es tanto un derecho como una obligación. Medir la abstención como si fuera una opción voluntariamente asumida no refleja lo que pasa en la sociedad chilena y se torna en un instrumento interesado para justificar lo que se quiere