28.11.11

VOTO SOLTERO/A (Inscripción automática y voto rebuscado)

Aparece otro sondeo sobre la inscripción automática y voto voluntario, y queda nuevamente claro de lo que quieren y no quieren los inscritos y no-inscritos.

Se supone que si agregamos a los entre 4 a 5 millones de los no-inscritos al padrón electoral actual de 8 millones, quedariamos con un nuevo padrón de 12 a 13 millones en Chile. No obstante, y aunque suene traumatizante, en realidad solamente se aumenta con un millón los votos en las urnas. Fieles a nuestra lógica matemática binominal, 5 millones son en Chile, si, menos de un millón.
En general, la inscripción automática y voto voluntario no asegura una mayor participación electoral ya que aumenta a casi el doble la abstención entre los ya inscritos (serían casi 2 millones 'abstencionistas'), y de los no-inscritos (que ingresarían automaticamente al padrón electoral) 2.3 a 2.9 millones de personas decididamente, no están interesadas en votar. "Gracias pero no gracias", dicen.

Entre los que si les interesa votar (inscritos y no-inscritos) es notable que la intención de voto se exprese en el rechazo a los bloques políticos. Lo duro se lo lleva la Alianza ya que 25 a 35% declaran un 'jamás nunca votaría por ellos' mientras la Concertación sale menos dañada con 12% de rechazo, y eso es más por el hecho que Bachelet genera un 40% favorable en las urnas que por excelencia propia, y que el PC ahí funciona, como partido del blindaje.

Aún más notorio es que 25% andan dudosos o no saben por qué y quién votar. Ocurre que la inscripción automática y voto voluntario genera un nuevo segmento caprichoso con más de 2 millones de votantes captivos.

Justo lo que Chile necesita, más votantes inestables y rebuscados pululando por las calles.

Estos posibles pero no seguros votantes son caros. Recaros. El gasto es doble. Hay que convencerlos que deben votar por alguien y además, asegurar que lleguen al destino (la urna) y no les baje la comodidad el día de las elecciones. Mantener el entusiasmo, se llama eso. Cualquiera que haya mantenido una relación de largo alcance -basada meramente en el precalentamiento- sabe que tan desgastador puede ser. Por eso mismo, este segmento se trata con ataques publicitarios de ofertones, a la rápida y no sin poca propaganda engañosa. Populismo, se llama esto.

O sea, con la inscripción automática y voto voluntario aumenta los gastos del marketing político, y eso sin ni siquiera estar seguros de qué factiblemente votarían.

En otras palabras, la famosa 'competencia saludable para la democracia' que supuestamente desataría la inscripción automática con su voto voluntario, está 100% basada en el acceso al financiamiento de la campañas y la necesidad de penetrar -más y más- en la televisión. Y siendo que Chile no tiene un marco legal que transparentemente muestra de dónde provienen las lucas ni tampoco hay tope, muchas campañas se pueden usar para -por ejemplo, es una idea no más- lavar dinero. Así, quién puede gastar más, gana y si te casas con alguien que sale en la televisión, aún mejor.

Hasta aquí, todo clarito. Lo único que no se sabe es si acaso Chile está preparado para más circo político.

Ahora bien, ante la opción de seguir tal cual (sin inscripción automática o voto voluntario), según los mismos encuestados, en solo dos años serían entre 1.68 y 2.1 millones de voluntariosos inscribiéndose en el padrón electoral. Es decir, un millón al año o 2800 personas al día en las oficinas de servel...

Puras promesas.

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