18.5.08

Muro de los lamentos

Factiblemente, EEUU aún no se recupera de la horrible y tenebrosa noticia de que el Sr. Bush (ver foto con la nueva bici que le regaló Olmert) se sinceró y dijo (con la misma cara que ligaba las armas de destrucción masiva a Saddie Hussein) que "dejó de jugar golf" porque "no era correcto" con todos esos militares muertos en la guerra en Irak.

Lo cual no es veldad. Jugó -por lo menos- dos veces golf en público después de que comenzó su supuesta "abstinencia". Y de seguro no se cuentan uno o dos palitos en su fundo en Texas ya que hasta allá no alcanzan las cámaras de YouTube.

En todo caso, su gira de "buenas intenciones" a la media luna medio oriental (5 días de descanso acá en Washington DC) trás declarar que "antes de que deje la Casa Blanca, habrá una solución para el conflicto entre Palestina e Israel" es/fue un rotundo fracaso.

Aunque el viajecito también incluía convencer a los Saudis de que aumentaran la producción de petroleo y así, aliviar su pena profunda por dejar el golf, los Saudis le dijieron que "ya sacaban todo lo que necesitaban sus clientes" ante lo cual el diplomático nato de Bush replicó que "los clientes más grandes van a buscar recursos energéticos alternativos" (subida de cejas...).

Todo mal.

Lo del petro no resultó porque los Saudis (ni tontos) saben que ya no cuenta el Sr. Bush y elegantemente le agradecieron la sugerencia y le mostraron dónde queda la salida más expedita del palacio.

Bush igual salió alegando -a la prensa acreditada- que todo era culpa de los Dems que no quieren aprobar una venta de armas a los Saudis por 1.400 millones de dólares porque exige que saquen más de 3 veces de la cantidad de petro que ya producen.

El único hito del love-fest semita bushiano era que logró hablar algo en hebreo, mencionar al Abraham y decir la palabra 'Hitler' en medio de los festivos de los 60 años de Israel.

Y no es raro que haya expuesto la figura del monobigote cuando se refería a la tontera de Obama algunos, sobre eso de querer conversar con los adversarios y no tirar misiles por doquier...tiene que hacerse respetar.

Entendible, porque sin su golf y siendo un confesado ex alcólico, no hay sustancia que le entregue algo de satisfacción.

Solo queda especular que el sueño bushiano es nada menos re escribir la Historia ante el muro de los lamentos, y rezar de que alguna vez, en un futuro no tan lejano, él mismo sea inscrito al libro de Dios y ojala contar con un capítulo completo en la Biblia.

Soñar y rezar no cuesta nada.


[Fotos REUTERS]

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